Relato publicado en el libro Cuentamínate. Antología de relatos de la editorial Hijos del Hule. Ilustrada por Ona Trabal.
Relato publicado en el libro Cuentamínate. Antología de relatos de la editorial Hijos del Hule. Ilustrada por Ona Trabal.
Os quiero
Me duele todo.
Todo.
Y no puedo, por más que lo intento, dejar de llorar.
En mi vida creí que sería posible sentir tanto dolor.
Malditos.
Malditos todos.
Quiero gritar.
No grites.
Sé que no conseguiré nada.
Y ya es demasiado tarde para pedir clemencia.
Qué cielo azul más bonito.
Aunque las lágrimas apenas me dejan ver nada.
Me recuerda a cuando era pequeño y me iba a pasear con mi padre.
Papá.
Tengo la boca reseca.
Mi padre ya me dijo que esto terminaría así.
Y me arde todo el cuerpo.
Yo, yo… yo también sabía que esto terminaría así.
Lo supe desde el principio.
Sé que María no lo entiende.
No me entienden.
Nunca me han entendido.
Siento un dolor terrible en todo el cuerpo.
Me duele todo; y, aun así… ¿me pica la nariz?
Pero siempre me ha respetado.
Siento algo caliente que me resbala por la pierna.
Claro que también lo quiero. La quiero. Los quiero.
Me parece que me he meado. ¿O no?
Ha respetado lo que he hecho.
…Pero de otra manera.
Lo daría todo en estos momentos por estar desnudo.
Abrazado entre sus brazos, dentro de las sábanas, diciéndole que la quiero.
Te quiero, cariño.
Tocarle los pechos.
Concéntrate.
No estoy aquí. No estoy aquí. No estoy aquí. No estoy aquí.
La miro, y ella me susurra un “te quiero”.
Acariciando su pubis suavemente.
Quiero gritar.
Intento sonreír, y veo cómo llora. Lloran.
Besarle los labios.
No grites, por lo que más quieras.
Tú ya sabes que te quiero.
…Y tú también.
Me parece que me ha salido una mueca.
El tipo de mi derecha me parece que ríe.
De desesperación, sin duda.
Su risa resuena en mi cabeza.
Por favor, que esto se acabe ya. Por favor. Por favor.
Aunque ya no sé si estoy imaginándomelo todo.
Ahora, el tipo llora.
Míralos.
Ha valido la pena.
Aun ahora, estoy en la cima del mundo.
He hecho cosas importantes.
Mi vida ha valido la pena.
Están todos esperando a que diga algo importante.
Aunque me insultan…
Veo el miedo en sus caras.
Algo que no los deje dormir por las noches.
Que se acuerden de quién soy.
Siempre seré recordado.
Forma parte de mi destino.
Aunque duele. Duele. Dios mío, cómo duele.
Me parece que uno de los romanos me grita que, si soy el Mesías, que baje de la cruz.
Sí.
Esto estará bien.
—Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.